Queridos amigos y amigas asistentes a este nuevo Foro Mundial sobre Violencias Urbanas y Educación para la Convivencia y la Paz, que se desarrollará entre el 5 y el 8 de noviembre  próximos.

Madrid, la ciudad que os recibe, quiere antes que nada daros la bienvenida. Madrid es una ciudad acogedora, es la ciudad del abrazo con la que todos nos identificamos. Porque ese abrazo, el nuevo emblema de esta ciudad, debiera ser un antídoto contra la violencia. Madrid es una ciudad pacífica en la que el nivel de conflictos es pequeño, y aun así sufrimos y hemos sufrido graves violencias. Queremos convertirnos en una referencia de la cultura de convivencia y de paz.

Las estadísticas que nos ofrece la Organización Mundial de la Salud (único organismo que se preocupa en mantener una información más o menos ajustada a la realidad sobre el nivel de violencia del mundo) nos indica que en un año perdemos un millón y medio de vidas por violencia interpersonal, es decir, por la agresividad que ejercen unas personas sobre otras.

Desgraciadamente en todas las ciudades del mundo se viven situaciones de violencia. Madrid fue víctima en marzo de 2004 de un terrible atentado causado por el terrorismo yihadista, en el que fallecieron casi 200 personas y otras 1.000 sufrieron heridas graves o muy graves.

El verano del año pasado, Barcelona fue escenario de otro atentado similar que mató a 15 personas e hirió a 130 más. También ha habido recientemente hechos similares en Londres, en París y en otras ciudades en todas las regiones del mundo.

Pero además de estos dramáticos sucesos provocados por el fanatismo ideológico, las ciudades viven con inmenso temor homicidios y asesinatos colectivos, frutos de incomprensibles justificaciones que a veces se producen en lugares tan públicos como calles, plazas y parques o en puntos tan sensibles como los institutos de educación y las escuelas. Al margen de estas matanzas, todos sabemos que en las ciudades del mundo perecen
jóvenes como consecuencia de peleas por motivos intrascendentes. Y en unos pocos minutos desaparecen para siempre unas vidas, sembrando dolor entre los suyos y miedo entre los ciudadanos. Y por si fuera poco también crece en todas las urbes una terrible, incomprensible y brutal violencia contra las mujeres.

Tenemos que estar convencidos que podemos y debemos erradicar la violencia en este siglo XXI.

La violencia no es una plaga inevitable.

La violencia es una consecuencia de una importante ausencia de empatía o de una de falta de control de ese sentimiento tan primitivo que es la ira. Estamos acostumbrados a lamentar y a reprobar la violencia, apoyamos y consolamos a sus víctimas, pero lo verdaderamente importante para combatir de la violencia es buscar sus raíces y adoptar medidas para educar en la tolerancia y la paz.

Una sociedad madura y democrática tiene que plantearse como uno de sus ejes estratégicos diseñar políticas que erradiquen los hábitos de violencia y concienciar a los ciudadanos de que la violencia y su última expresión de quitar la vida a un semejante son la mayor y más terrible expresión de inhumanidad posible.

Son imprescindibles programas políticos que desarrollen estrategias y técnicas que permitan a los ciudadanos resolver los conflictos, los enfrentamientos y las frustraciones de forma pacífica, dotándoles de habilidades para hacer posible un mundo sin violencia.

Pensemos que cuando formamos a hombres y mujeres que detesten la violencia y que se sientan absolutamente incapaces de matar o herir a una persona estamos no sólo haciendo una sociedad mejor, sino sobre todo salvando vidas.

Este es el objetivo de nuestro II Foro sobre Violencias Urbanas y Educación para la Convivencia y la Paz: sacar a la luz los múltiples rostros de la violencia interpersonal y colectiva para hallar fórmulas de prevención que permitan acabar con esta lacra. Estoy segura de que será un encuentro muy fructífero, que coincidirá, además, con la asamblea mundial de la CGLU (Ciudades y Gobierno Locales Unidos) y el XI Foro de Gobiernos Locales  iberoamericanos, a los que asistirán los alcaldes de todo el mundo.

Un conjunto de iniciativas, impulsadas desde el Ayuntamiento, que se unen a otras como la mejora de la calidad del aire y la lucha contra el cambio climático, tendentes a hacer un Madrid más saludable.

Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid

Folleto completo de las actividades del II Foro Mundial sobre las Violencias Urbanas y la Educación para la Convivencia y la Paz. 5-8 nov. 2018

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